El futuro de un país

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Es un excelente post que recomiendo leer a todos aquellos que aún no se animaron a emprender pero tienen la chispa que los llama a hacerlo.-
Enjoy!!!
 
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La única salida para la creación genuina de trabajo reside en el andamiaje de miles de personas con iniciativas que actúen como agentes de cambio y sustenten la competitividad de nuestra sociedad.

 

entrepreneurship

 

 

  • Por Pablo Aristizabal | 05/05/2013 | 06:11

Definir en pocas palabras el término “emprendedor” no es sencillo. Su existencia se remonta a tiempos lejanos, ya que se lo menciona incluso en las Sagradas Escrituras: “Y Saúl dijo a David: ‘Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás’”.

De acuerdo con la RAE (Real Academia Española), “emprendedor” significa “que emprende con resolución acciones dificultosas”. La palabra inglesa entrepreneur proviene del latín inter prendere, una de cuyas acepciones es “el que se mete y hace la tarea”. Entrepreneur en inglés significa empresario, cuya definición es “persona que toma a su cargo una empresa”.

Nos hemos acercado a una definición, pero lo cierto es que cualquiera que impongamos sólo será una más. Por eso, les propongo que viajemos juntos detrás de algunas ideas que no tienen mayor intención que la de ayudar a revalorizar un vocablo que, en nuestro presente, ha tomado una trascendencia vital para las sociedades.

Si tratamos de bosquejar un escenario futuro, la única salida para la creación genuina del desarrollo laboral del siglo XXI parece estar fundada en el andamiaje de miles de emprendedores que actúen como agentes de cambio, sustenten la competitividad de nuestra sociedad, se procuren trabajo a sí mismos y sean multiplicadores de empleo. Ser un agente de cambio es una virtud; es el que hace que las cosas sucedan: en nuestro caso, aquellos que tengan la condición de originar la refundación del país.

Cuando hablamos de multiplicadores de empleo, nos referimos a emplear, término originario del latín implicare, que significa “introducir”. Es ésta la manera de eliminar la exclusión con la que se ve amenazada toda la humanidad. Vivimos momentos en los que las grandes empresas, en nombre de la globalización, la competitividad y la tecnología, reducen empleados día a día, y este enorme caudal de gente queda fuera de la economía en red y sólo es posible incluirla mediante la creación de empleos o planes sociales: hoy son las pymes las que motorizan el PBI de las naciones y ocupan la mayoría de la mano de obra del mundo, por lo tanto es necesario introducir en la agenda de todos los sectores (empresario, gubernamental, tercer sector, enseñanza inicial, básica, media y superior) el especial desarrollo de una sociedad culturalmente emprendedora.

Las grandes empresas, emprendimientos que hoy son multinacionales, fueron forjadas por emprendedores que pasaron de las ideas (lo inmanifiesto) a que las cosas sucedan (lo manifiesto). Estas locomotoras, como los gobiernos, tienen que entender  por qué deben “sponsorear” el espíritu emprendedor, ya  que las pequeñas y medianas empresas habitualmente ofrecen productos y servicios a las grandes empresas, mejorando la competitividad del cluster de cada industria, y estas últimas existen como fruto del mercado (demanda) creado por las pymes a partir de la capacidad de consumo generada por la magnitud de su volumen de empleabilidad. Las grandes empresas, sin una sociedad con capacidad de consumo, no existen.

En nuestro país amerita hacerse una analogía con el fútbol: fuimos criados en espacios donde a  pocas cuadras hay una plaza, una cancha, un potrero; ergo, las probabilidades de que surjan buenos jugadores se multiplican. También donde no las hay pueden aparecer buenos jugadores, pero claramente en distinta proporción. Lamentablemente, en nuestra región surgen mayormente emprendedores fruto de la adversidad, pero no debería ser éste el único disparador, sino que deberían emerger como fruto de la siembra de espacios que impulsen como emergente fruto de la oportunidad, y en esto los gobernantes deben impulsar políticas educativas y la creación de miles de espacios, futuros jardines de la empleabilidad, que apuntalen el paso “del ser” emprendedor “al potencial de ser” pyme o una gran empresa; tenemos que valorizar culturalmente la obra por ellos realizada, éstos tienen que ser nuestros referentes, los que crean valor y empleo, no la fama efímera de la televisión. Ninguna obra de semejante magnitud puede ser desplegada si no se la desarrolla integralmente, ni bajo la tibieza de decisiones de apuestas pequeñas y mediocres.

Una primera distinción para lograr una definición del concepto de espíritu emprendedor es hablar de un “hacer” más que de un “ser” o “esencia”. Emprender es transitar por el fascinante estado de hacer que las cosas sucedan, un emprendedor es aquel que se arroja a la creación de nuevos mundos y respuestas, iluminando caminos, inspirando al prójimo, trascendiendo a lo dado. Haciendo que las cosas sucedan de manera innovadora. Y no es obra de una casualidad, sino de una causalidad: tratándose de un estado, podemos aprender a crearlo y recrearlo. Un emprendedor, ni se nace, ni se hace, se encuentra… es en el arrojo que se encuentra emprendiendo y ese arrojo debe ser promovido desde la escuela inicial, a arrojarse se aprende arrojándose, a emprender, emprendiendo, por eso tenemos que aprender a enseñar que es más importante el proceso de adquisición que lo adquirido.

Una persona que se halla en real estado de emprender tiene la voluntad de crear, recrear, accionar, reaccionar, iniciar, reiniciar, intentar, reintentar, hacer y rehacer para que la rueda de la creación de valor comience a girar, como dice el poeta romano Horacio Flaco en el teatro de la vida: “Empezar es haber recorrido la mitad del camino”. Y esa chispa del inicio debe ser culturalmente festejada, porque es ahí donde empieza a construirse la nueva nación.

Forzando un poco las palabras, podría decirse que “estar emprendedor” es ser en acto y en potencia, ser en sí y ser en otro. En una conferencia en la que abundaban representantes de capitales de riesgo, ante una pregunta mía acerca de qué había dentro de un huevo y cómo harían para descubrirlo, la mayoría respondió que con sólo romperlo sabrían lo que contenía, pero que eso no era necesario porque ya lo habían hecho y la respuesta era obvia: clara y yema. Era cierto, pero ellos sólo habían reconocido el ser en acto, les faltaba descubrir el ser en potencia. Si incubaran el huevo, con el tiempo descubrirían que en él había un ser en potencia que evolucionó en un ave, y que luego sería un productor de nuevos huevos, y así la cadena se sucedería multiplicándose en miles que podrían convertirse en el alimento de la humanidad.

Me gusta hablar del emprendedor en verdad y sus miedos. ¿A qué le tiene miedo un emprendedor en verdad? ¿A perder plata?, todos tenemos miedos, el arrojo da miedo, pero eso nos hace humanos, por eso creo que el emprendedor en verdad, el auténtico, le tiene miedo a no tener el dinero, la energía para desplegar aquella creación de valor que tenemos en el orden de las ideas, el verdadero temor es a no sintonizar con nuestro público target, a no tener resonancia que nos conecte, que mejore la experiencia, a generar valor de manera sostenida, ahora esto sólo podremos comprobarlo arrojándonos, abandonando la zona de confort, nuestro “ser” yendo en la búsqueda de nuestro “potencial de ser” y es esa tensión la que nos da la mágica formula de la voluntad, esa tensión entre el ser y el potencial de ser es la que me da la fuerza de voluntad para arrojarnos. Un emprendedor no necesita valores trascendentes para ir por la construcción de la propuesta de valor, él no necesita un bono para moverse, el emprendedor en verdad privilegia más sus valores inmanentes y por ello insisto en que la emoción es el motor de la acción y no la motivación, no necesita que le den motivos extrínsecos.

El emprendedor no sólo interviene en la creación de empresas; también encontramos emprendedores que trabajan dentro del hogar, en una corporación, en una ONG, en el gobierno, en un hospital, una escuela, en forma individual. Cada uno de estos entornos trasciende las fronteras de los negocios, es una manera de abordar el día a día con una mezcla de innovación, transformación, creatividad y optimismo.

Un emprendedor tiene como particularidad la convicción; él mismo es una mezcla de la voluntad de mirar las anomalías, de un estado de sospecha continua en busca de oportunidades, construye su propia historia, para identificarlas tiene que estar conectado, tiene que resonar con la problemática del cliente, ser auténtico, esto le va a permitir identificar dónde le aprieta el zapato al cliente, y deleitarse resolviéndolo, haciéndolo, convenciéndolo, sintiendo pasión por disfrutar. Pasión implica riesgo, compromiso. Su fuerza tiene garantía de encuentro, aunque éste no se encuentre definido por anticipado. El emprendedor tiene que promover la imaginación y la creación de nuevas respuestas y nuevos mundos, pero para eso tiene que estar conectado con uno mismo, creer en uno mismo y ser auténtico, si no, no hay creación genuina. Todo esto está en el orden del pensamiento.

Cuando se está en un estado emprendedor, el éxito consiste en crear, hacer nacer y no en obtener. Esto es importante para no caer en las frustraciones en que nos sume la sociedad moderna. Los emprendedores van y ven más allá del mero hecho de ganar dinero. Para un emprendedor, el dinero es una herramienta importante, pero sólo como medio para concretar el fin soñado que lo impulsa a hacer y transformar. Un emprendedor puede crear por encima de las situaciones difíciles que se le presenten en el recorrido, siente que lo importante es disfrutar ese recorrido. El fin nunca podrá ser el dinero, sino lo que en ese momento le dé alegría, plenitud. El dinero será una consecuencia eventual del camino hacia su propósito.

Aprender a aprender no significa acumular conocimiento, sino tratar de entender las reglas de juego del paradigma reinante. Como dice Fernando Savater: “Estoy seguro de que fue en ese momento cuando por fin empecé a pensar. Es decir, cuando comprendí la diferencia entre aprender o repetir pensamientos ajenos y tener un pensamiento verdaderamente mío, un pensamiento que me comprometiera personalmente, no un pensamiento alquilado o prestado como la bicicleta que te dejan para dar un paseo”.

Todo emprendimiento –no importa su dimensión– está sustentado en sueños, no algo onírico, sino en una causa, lo que hoy damos por llamar el storytelling, la historia que quiero contar, que quiero que narremos juntos, que construyamos juntos. La fuerza de voluntad y la convicción se forjan al calor de grandes sueños. En palabras de Disney: “Si uno puede imaginarlo, soñarlo, entonces puede realizarlo”. Si a dicho sueño se lo amalgama con la fuerza de la imaginación (imaginar es más que pensar, más que proyectar, más que ambicionar; es pensar en grande, ser audaz), estaremos creando nuevos mundos, con confianza en nosotros mismos, en lo que creemos, en lo que soñamos. El sueño es potencial de ser, nos hará creer, nos dará la fuerza de voluntad. La causa hará la diferencia.

El emprendedor tiene que forjarse para conservar la serenidad aun en momentos de frustraciones, y no puede confundir fuegos artificiales con una guerra, manteniendo, como si fuera un pescador, la habilidad de esperar, de ir al encuentro; se esfuerza al máximo y tiene, ante todo, deseos de ganar. Sabe disfrutar los retos porque entiende que de uno es lo que uno hace por uno.

No pierde el tiempo ocupándose de lo que dicen los demás de sus éxitos o sus fracasos, sino que se ocupa de sí mismo y relativiza el concepto de error. Es más fácil caminar el recto camino de la mentira que ingresar en el difícil laberinto de la verdad, parafraseando al filósofo francés André Comte- Sponville: “La sabiduría sería la felicidad en la verdad”; se trata de ser feliz trabajando en verdad, y para esto es necesario comprometerse, construir entendiendo las reglas del juego, donde no podemos dejar de hacer y pensar bajo un nuevo paradigma signado por la inmediatez, privilegiando trabajar de esta manera antes que ganar dinero en la mentira.

Emprender es un barco que parte, que siempre llega, pero casi nunca al puerto soñado; algunas veces arriba a uno muy semejante, otras a uno muy distinto, llegar a buen puerto es llegar a algún puerto. Los hechos se hacen forjándolos, así como los negocios se hacen creándolos.

En este viaje, los compañeros, los empleados (intrapreneurs) son más que socios, son una dicha, son aquellos que idealizarán y soñarán junto al emprendedor, quienes potencien las habilidades de toda iniciativa, juntos, sólo juntos construirán el equipo necesario para que las formas acontezcan.

A todos en algún momento nos ha dado la sensación de que se habla de los emprendedores con un ligero misterio, como si poseyeran un talento especial, un don que les viene dado. Pero si entendemos que, en cambio, son el producto de una circunstancia, rodeados de múltiples momentos de verdad, donde se concientizan, sensibilizan y desarrollan bajo los valores asociados a la tarea de emprender, seguramente habrá más emprendedores.

Y serán exitosos mientras más se dejen guiar por su voz interior, por lo que creen; por eso hablamos de crear mundos y no de copiar, porque si uno deja surgir lo que siente, lo que cree, aquello que emerja será una creación.

Un emprendedor hace lo que piensa, intuye, siente, y no lo que se dice, lo que se dice está habitualmente sesgado por lo que se cree que el otro quiere escuchar. La autenticidad y la conducta son las claves de la credibilidad, la fuerza y la energía del espíritu emprendedor.

Los emprendedores son protagonistas del hacer, no del parecer, crean espacios para compartir, por eso lideran y no sólo gestionan. Este templo tampoco será un lugar atractivo para todos; esa mística sólo está reservada para los jóvenes de espíritu, aquellos que abordan la vida con audacia, con pasión. Aquel que no hace sólo transporta la luz impropia, hacer es generar luz, iluminándose e iluminando a otros. Queda en todos nosotros construir un nuevo jardín de la república donde lo que florezcan sea la autenticidad, las creaciones, el empleo y más y más emprendedores en verdad.

*Profesor, ensayista y conferencista internacional. Catedrático de la Universidad de Buenos Aires, ha creado el Centro Emprendedor GEN XXI (un centro universitario que se dedica a programas de desarrollo emprendedor y redes de contención a emprendedores), la red educativa Aula 365 y la publicación infantil Kids News, la primera que ofrece a sus lectores imágenes en 3D y realidad aumentada, que ahora aparece mensualmente con PERFIL.
Ha escrito, como coautor, los libros Manual básico de consulta para emprendedores, Las claves del marketing actual y Marketing y competitividad.

Fuente

7 estrategias de motivación

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Feliz 2013 !!!

Este es el primer post del Blog 2013. Espero que les guste y les sirva como ayuda de memoria para lo que viene durante todo el año.

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Encontrar aquello que te apasiona y mueve a la acción, es decir, tener perfectamente definido tu por qué y para qué de lo que haces cada día es fundamental si quieres sobrevivir ya no solo en el mundo comercial, sino también en la vida.

Incluso habiendo cumplido este paso, muchas veces no basta. El camino hacia la consecución de nuestros objetivos puede tornarse por muchos motivos intransitable, lo que puede hacernos perder el enfoque y de nuevo permitir que el miedo venza a la razón.

Tranquilo, todo lo que puedas sentir cuando esto ocurre, lo han sentido, sienten y sentirán todas las personas que luchan por alcanzar sus objetivos.

Recuerda siempre que: “Nadie fracasa, solo tira la toalla”

Aquí van 7 estrategias que yo utilizo y sigo para mantener el mismo nivel de motivación aunque las circunstancias no sean las mas adecuadas.

Retroalimentación positiva: Para las personas de éxito, el fracaso es su mejor maestro. Ellos han aprendido a analizar sus resultados como mera información, han aprendido a retroalimentarse. De esta forma saben que:

Cuando alguien está aprendiendo a conducir y en su primer intento hace rechinar la caja de cambios, no significa que haya fracasado como conductor, sino que esa no es la mejor forma de cambiar una marcha asique solo tiene que perfeccionar su técnica.

Date tiempo para perfeccionar tu técnica, analiza cada resultado y modifica lo que puedas mejorar.

Termina lo que has empezado: Sacrifícate hoy para vivir bien mañana. La dilación es un hábito negativo que rema en contra de nuestros propios intereses. De nada sirve el cargamento de oro de un barco hundido en el fondo del mar sino bajamos a recogerlo. Actúa, ponte en movimiento y haz que las cosas sucedan, terminar lo que empiezas es un hábito que nos acerca a nuestro objetivo.

Recompensa tus logros: Por grandes o pequeños que sean, da igual y en esto siempre insisto mucho, recompensa tus éxitos, valora el esfuerzo que cada día te diferencia de los demás y recompénsate.

Escribe tus ideas: La creatividad, la imaginación y el impulso comienzan con un simple boceto, una idea de algo que primeramente no está bien definido pero nos permite desarrollar nuestra capacidad creativa. Escribe todo lo que se te ocurra y desarróllalo.

Piensa en positivo: Canaliza tus emociones hacia lo positivo. Cada uno atrae lo que piensa y siente, independientemente de si es bueno o no. Si defines tu plan para el éxito, lo importante no es cómo llegara lo que te has propuesto sino que tengas claro lo conseguirás. Para que tus emociones negativas no hagan estragos en tu motivación, te recomiendo seguir la fórmula de la confianza en uno mismo de Napoleon Hill.

Define tu motivación: Diseña un plan para alcanzar tus sueños. Un elefante se come bocado a bocado. Asignar a todo resultado deseado una tarea es un buen comienzo si queremos desarrollar nuestro plan paso a paso.

Mantente ocupado: Permanecer inactivo en el sofá mientras desperdiciamos nuestro tiempo conlleva una existencia miserable y sin duda, no contribuye a hacer de nuestra vida algo emocionante. Aprende cada día, esfuérzate por mejorar tus puntos fuertes y sobre todo sal, habla con tus amigos y mantente ocupado, siéntete productivo. Es el mejor remedio contra los pensamientos automáticos que surgen en nuestra mente y nos animan a abandonar, no permitir que surjan.

Fuente:

Diego DuránAprende a vender más. Técnicas y estrategias de venta. www.marketingdirectoyventas.com/blog

Why Entrepreneurs Should Work On Their Days Off

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If you’re considering starting your own business or becoming your own boss, you already have a different mindset than most of your peers.

Entrepreneurs think differently. We experiment. We push the limits. That’s how we succeed and exceed even our own expectations – by bucking the status quo.

Since most entrepreneurs think differently, what I’m about to suggest shouldn’t be totally outside the realm of possibility, right?

Here goes: We give a lot of lip service to work-life balance. As individuals, and also as society as a whole, we focus on making weekends and holidays for relaxing, playing and doing anything BUT work.

But what if you used those days differently? What if you dropped the balance cliché and aimed for something bigger?

If you approach your “off” days with the right mindset, you can turn them into times of major productivity. Here are a few reasons why entrepreneurs should work on their days off:

You’ll get a leg up on the competition

Most everyone takes a break and stops working and weekends and holidays. You could use those days to rest, spend time with your family and get away from work – and you should get away from work once in a while.

But you could also use that time to get ahead, to work on big projects or new plans. Why? Because if everyone else is resting and you’re plowing ahead on projects, you’re giving yourself a leg up on the competition.

This is especially important if you’re trying to get a business off the ground while working a full-time job. The only way you’ll ever make it happen is if you’re willing to put some of your off hours into your project.

But. To properly utilize what I like to call “leg-up” hours, you have to be in the right frame of mind. If you begrudge working while everyone else is eating, relaxing or watching movies, you probably won’t get much done.

You can work on fun projects guilt-free

To ensure I have the right mindset and use my “leg-up” hours strategically, I like to spend these designated days off only doing fun projects. I don’t bother trying to get ahead on work that doesn’t make me excited; instead, I’ll make headway on an upcoming course or pump out an awesome blog post or write pieces of my next book.

In other words, I’ll only do work that doesn’t feel like work.

Doing work that doesn’t feel like work has a hidden benefit; it helps move my business in the direction I want it to go. Eventually, I’d like all of the income I bring in to be based on projects that don’t feel like work. So putting extra time into projects I enjoy the most is not only a little gift to myself, it’s also smart for my business.

You’ll be uber-productive

If you have the right mindset, working on your days off is one of the best times to be productive, especially on Sundays when most people aren’t working. You won’t receive many emails, and even when you do, no one expects you to answer straight-away. So you can work on your fun projects guilt-free, without interruptions or distractions.

Some folks choose to spend Sundays with their kids or out walking in the woods, but plenty of others squander it away by doing a lot of, well, nothing. If you’re doing nothing on purpose, OWN IT! Enjoy that down time. But you might also feel better come Monday if you’ve used part of your weekend to make major progress on your passion project.

You’ll think more freely and discover your best ideas

Working while most people are relaxing is when I discover some of my best ideas. Since I can work on fun projects without feeling distracted, I’m able to think more creatively.

And that’s when those ideas really turn into something awesome – when I’m not weighed down by client projects, when I’m not on deadline, when I have time to experiment. My “off days” are the perfect time to let the creative juices flow.

Do you ever work on weekends? How do you motivate to be productive when everyone else is off?

Alexis Grant is an entrepreneurial writer, digital strategist and author of How I Surpassed My Day Job Income in Just 6 Months of Self-Employment. She also offers a free newsletter.

Fuente

Les presentamos a Hoopemedia!

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Hola!

Hoy es un día muy especial para mí:  Les presentamos a Hoopemedia.

Es nuestro emprendimiento de generación de datos y registros para anunciantes de todo LatinoAmérica especialmente.

Para los anunciantes es una nueva manera de ampliar sus bases y potenciales clientes y para los sitios es la manera de monetizar sus registros.

Todas las compras son a CPL, lo que implica que el riesgo lo corremos completamente nosotros. El anunciante pagará SOLO por cada registro y dato correcto que llegue a su base, a su poder.

Nuestra misión es que esta técnica de coregistros sea un complemento eficaz a la hora de correr campañas online enfocadas directamente a resultados.

 

Esperamos tu contacto en:

cecilia@hoopemedia.com

Hoopemedia

Muchas Gracias!!!

 

 

 

 

 

 

Y si… Tan demente no estoy!!! Iupiii

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Gracias a BusinessInsider!!!

Al menos no me siento taaaan loca…

Como siempre digo, creo que emprender es un acto de ganas, de fueza, de pasión por lo que se hace. No se puede emprender algo sin tener “obsesión” por mejorar a cada minuto.  A veces lo que hace falta es dinero para comenzar lamentablemente, y es por eso que se emprende para otros…

Pero siempre es importante sentirse parte del proyecto.

How To Know You’ve Hired A Killer Team

Henry Blodget|Dec. 9, 2009, 2:19 PM | 760 |

If there’s one thing every entrepreneur will agree on, it’s that hiring great people is critical to success.

Building great companies is a group effort, and even the most talented entrepreneur will never be able to do everything.  So you have to have a great team.

And building one is tough.

In addition to raw skills, you need  an intensity that borders on obsession–an attribute that is not a prerequisite for success at a larger company.

Basically, you need people who do their jobs as if the life of the company were on the line.

Why?

Because the life of the company is on the line.  Every day.  The day you forget that is the day you’ll be headed for the scrap heap.

Many talented folks from big companies are seduced by the idea of startup life…right up until the time they actually start working for one.  Then they realize that the company depends on them in a way that a larger company never will, and they find the responsibility (and workload) overwhelming.

A great startup executive, meanwhile, wants to carry the fate of the company in his or her hands.

You need to find the latter folks.  And you’ll find them, in part, though trial and error.  Interviewing and reference-checking helps, but you won’t know for sure that you’ve hired a winner until they hit the ground and start sprinting.

In the two-year life of the Business Insider, we’ve hired several talented people who turned out to be better suited for companies that didn’t depend on them every day for their survival.  All of them have since moved on.  We have also hired many talented people who are thrilled that we depend on them every day for our very survival.  They wouldn’t have it any other way.

How do we know when we’ve found the right folks?

They have a passion for effectiveness that borders on obsession.

In editorial, for example, our successful writers and editors know that they if they don’t produce stuff people want to read, we’re toast.  So they check their readership numbers obsessively.  And when they find themselves low on the readership list, they do something about it.

One morning about a year ago, for example, I woke up at my usual time–5am–to discover that several stories had already been posted to the site.  This was a new and welcome experience.  Previously, at that hour, I had had the site to myself.

I had never asked the new writer responsible for those posts, Joe Weisenthal, to start at that hour.  He had just been annoyed to see that I was up before he was–and getting read more–so he started getting up earlier than I did.  Now, thanks to Joe’s intensity, as well as that of several other amazing folks on our editorial team, the site’s in good hands with or without me.

The same intensity is fueling our sales and tech teams.  Earlier this week, we heard whoops and hollers from the sales offices when they re-signed a huge client after several months of courting.  Our tech folks, meanwhile, emerged from their coding cave a couple of months ago to be greeted by actual applause in the newsroom for yet another major site improvement.

This intensity, by the way, doesn’t come and go.  When you have the right people, it’s there every day.

Yesterday, I awoke at 5:30 to find not one or two new posts on the site but what seemed like a full day’s work, with the first post having hit the site around 3AM.

I asked our new Deputy Editor, Joe Weisenthal, what had gotten into him.

“Honestly,” he said, “I dreamt that Tiger Woods had given up golf.  And I had to get up to see if it was true.”

THAT’s the sort of intensity you need.

Los 10 principios de una gran empresa segun Fred Wilson

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1- Las grandes empresas constantemente están innovando y deleitan a sus clientes o usuarios con nuevos productos y servicios.

2- Las grandes empresas se construyen para perdurar y para ser independientes y sostenibles. Las grandes empresas no se venden.

3- Las grandes empresas ganan mucho dinero, pero dejan aún más dinero sobre la mesa a favor de sus usuarios y socios.

4- Las grandes empresas no buscan ideas en otros lugares. Desarrollan sus ideas internamente y otros las copian.

5- Las grandes empresas contagian a sus usuarios o clientes con su marca. Convierten a sus usuarios y a sus clientes en su fuerza de marketing y venta.

6- Las grandes empresas son dirigidas por emprendedores propietarios de una parte importante del negocio. Como dueños, toman decisiones en base a las necesidades comerciales y objetivos a largo plazo, y no logros a corto plazo.

7- Las grandes empresas tienen una perspectiva global. Tratan a todas las personas en el mundo como potenciales clientes o usuarios.

8 – Las grandes empresas buscan cambiar el mundo, además de ganar dinero.

9-Las grandes empresas no dependen de nadie para brindar su propuesta de valor.

10- Las grandes empresas colocan al cliente o usuario en primer lugar, por sobre toda otra prioridad.

Por Fred Wilson, VC y director de Union Square Ventures.

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